28 octubre 2008

Gélida


Llegó la lluvia y me topó con el corazón descalzo y confieso que no estaba en guardia porque deseaba fundirme. Desaparecer con ella volviendo hacia lo más profundo de la tierra que hay bajo el asfalto. Y verme alimentar a los mismos árboles con los que hablo, morirme algún día con ellos cuando a dios o al hombre les venga en gana.


Hasta aquí he llegado con este diario. Lo de irme a la francesa no me va. Prefiero despedirme, así que agradezco la compañía a todos los que me han dado un poco de calor. No puedo escribir aquí lo que supura mi maltratado cerebro pero seguiré leyendo a mis favoritos.



Un poco más



He decidido que no me moriré

............. en este otoño

No me moriré .................... No

Esperaré al siguiente ............... Tal vez

......... entonces no quede nada ya

que no te haya dicho ................ En secreto

............ Y se haya deshecho

......................................... Como yo



Tuberías II

27 octubre 2008

Cansancio



Eso que aún danza solemne en el aire
Como estela fatigada de un cometa
Es la última palabra que me dije hoy
Mientras hablaba conmigo fingiendo
Que me escuchaba atentamente


Mi cansancio terrestre es tan vasto
Que se extiende por encima de los árboles
Como un trueno que gime en la distancia
Para ir a morir lejos Igual que la palabra
Cobarde Cobarde Cobarde


[Ilustración de Sam Weber]



A veces dejo mi nombre encendido

En lugar de una lámpara nocturna

Y delata que sobre estas paredes

Ninguna voz se ha derramado nunca

Estrellándose tanto como la mía


Con violencia de vaso que se rompe

Vacío lo que sé de mí

En una casa muerta donde crecen

Líquenes envueltos en silencio

Locura con olor a motín de galera

[Pintura de Ramón Casas]




26 octubre 2008

André Breton mágico


Esta tarde he visitado la recién inaugurada sede de la Fundación Mapfre en el Paseo de Recoletos, tres plantas con oferta variopinta, Sótano: una exposición de fotografía de Nicholas Nixon, Planta cero: nada menos que Degas y Primera planta: pintura española en torno a 1900, con autores como Sorolla, Anglada-Camarasa, Nonell, Zuloaga, J. Romero de Torres, Sunyer, Joaquim Mir, Rusiñol, Ramón Casas, un joven Picasso, en fin sencillamente espectacular (e imprescindible).

Pero donde más disfruté fue husmeando en la librería, además de lo habitual -muchos libros de pintura como es lógico- encontré pequeñas ediciones maravillosas de rarezas y no pude evitar salir bajo el brazo con un libro precioso de arte ruso de vanguardias de principio del siglo XX, y con delicatessens difíciles de encontrar en castellano como Alfred Jarry, Picabia y André Breton. De este último un curioso libro editado en 2002 por la Universidad de Cádiz, con los textos que creó para una serie de 23 gouaches de Miró allá por 1940-41 llamada Constelaciones. Y uno de ellos me ha gustado especialmente:

Mujeres en la playa

La arena le dice al corcho: "Como la cama de su noche más hermosa saco el molde de sus formas que detienen en su centro la lanzadera del mar. La acaricio como a un gato hasta desmembrarla hacia todos sus polos. La dirijo hacia el ámbar, de donde se disparan en todos los sentidos los Broadways eléctricos. La cojo como una pelota en el aire, como una ocasión al vuelo, la tiendo en un cordel, evaporo hasta la última burbuja de sus ropas y, con sus miembros lanzados, la hago hacer la rueda de la simple embriaguez de ser". Y el corcho le dice a la arena: "Yo soy el cuenco de su grano, ahondo el mismo vértigo a la caricia. La abismo y la sublimo, así con los ojos entornados hasta la efigie de la deidad inmemorial a lo largo de la estela de menhires y valgo lo que para su amante, la primera vez que se abandona, pesa ella entre sus brazos".

El conjunto de prosas que conforman la serie es de una sensibilidad exquisita, además de estar conectada con el motivo pictórico, principalmente la noche como dimensión de misterio, como atmósfera surrealista, está presente en casi todas ellas. Una noche mística, indecible, arena movediza que maneja con una armonía musical, tan delicada, tan bella y con múltiples hilos simbólicos que casi he llorado de emoción leyendo. Me sorprende que los visitantes hagan cola para comprar imanes, pisapapeles o lapiceros con las imágenes de las exposiciones -puro merchandising vacío- y dejen pasar de largo maravillas como esta. No entiendo nada..